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¿Dónde consigo recursos para un proyecto?

Cuando tengas determinado a que te quieres enfocar, porque lo importante del oficio que escojas es el enfoque, la determinación de querer dedicar tu tiempo a ello. “Cuando el trabajo se hace con pasión, no es trabajo”.

Cuando hayas analizado a quien vas a vender tu contenido, tus servicios, tu valor agregado, tengas tu manual de ideas aún sin estructura, debes planificar la situación económica del negocio.

En el siguiente ejemplo, digamos que te has determinado a tener tu propia sala de masajes, una peluquería puede ser, eres un escritor o planeas comprar una franquicia, debes tener muy presente la inversión.

La principal razón por la cual los emprendimientos fracasan en su primer año es porque inician el proyecto sin la correcta planificación económica.

Un inicio duro en los negocios

En todo inicio, siempre ten presente, que los inicios son difíciles y la generación de ingresos será lenta y paulatina, por lo cual tu falta o deficiente generación de flujo de caja temprana puede terminar por asfixiarte y ahogar tu emprendimiento junto con tus sueños y todo tu esfuerzo, llevándote inevitablemente al rotundo y estremecedor fracaso, por eso antes de echar a andar tu pequeña bendición, debes determinar:

El costo de los recursos que requiere tu negocio.

  1. El mobiliario
  2. Los costos de tecnología
  3. Instalación de equipos de ventilación
  4. Aires acondicionados
  5. Los gastos en insumos de aseo
  6. Gastos de papelería
  7. Gastos de equipos de sonido
  8. Inversión en procesamiento de datos
  9. El agua que tomaras en diferente horas del día.
  10. Los gastos más pequeños, cualquiera que fuere.

Planificación financiera: cuantos serán los costos mensuales de ese negocio

Tanto si trabajaras en un establecimiento abierto al público como si trabajaras desde casa, porque aunque trabajes desde casa, los servicios públicos, el internet, tu comida, el combustible de tu vehículo, la ropa que vistes, un corte regular de pelo, la renta, el personal que requieras, tiene un costo mensual generalmente fijo y fácil de determinar.

Por eso, antes de echar a andar, debes tener, además de la inversión inicial en la construcción de tu gran proyecto de libertad financiera, por lo menos ahorrado un año de recursos económicos, que te permitan cubrir esos gastos a cabalidad y no termines fracasando en tu intento por salir adelante.

Algunos recomiendan cumplir solo con un ahorro temprano de seis meses, pero yo soy algo más conservador, recuerda que entre más firmes sean las bases de tu hogar, menor probabilidad hay que un terremoto la tire al suelo.

Lo mismo sucede con ese emprendimiento, mientras mejor planifiques tus gastos, más vas a poder concentrarte en la generación de flujo de caja, dedicar tiempo a ello, dedicar tiempo a mejorar y tomar cada critica, cada insulto de aquellos clientes tercos y “fastidiosos”, como una importante lección de algo que estás haciendo mal y requiere tu más sincera atención.

las cuentas de un empresario

No es sin miedo, es darle con todo y miedo

  • No renuncies a tu actual estabilidad financiera de golpe y te lances al vacío sin medir consecuencias, una cosa es ser atrevido, intrépido, decidido, y otra cosa es decidir tu destino con solo lanzar un moneda a lo tonto.

Cara, me haré millonario, cruz, perderé hasta el último centavo –

  • Por eso antes de renunciar a ese empleo odiado, cerrar ese negocio que te estresa pero te genera ingresos, ahorra y justo en ese momento, con toda las fuerza de tu ser, corre, libérate, sal a volar.
  • No esperes un segundo más ni te quedes en un pie pensando y esperando a tomar la decisión o vivirás en un pie toda la vida.

“Las ideas solo serán ideas, hasta que nosotros decidamos ponerlas a andar”.

Gestión de recursos de un proyecto

  • No quieras hacerlo todo el primer día, dale tiempo a tu negocio para que madure, para que se dé a conocer, para que alcance las cúspides más difíciles, date el tiempo de equivocarte,
  • Recuerda que lo positivo de equivocarse es que aprenderás, lo malo está en la demora que te tome corregir, en no tomarte los defectos y debilidades de tu obra maestra con la seriedad que se merece, esto puede significar tu fracaso.
  • No te gastes todo tu presupuesto el primer mes, mientras pasen los primeros días, e incluso meses, tendrás que hacerlo todo tu, no te creas el cuento del empresario desde el primer día.
  • En tus inicios, tú serás tú contador, tu chofer, tu aseador, tu manager, tu publicista, hasta tu consejero matrimonial.
  • Primero ve analizando las necesidades de personal que te pedirá el desarrollo de tu actividad, él, tu emprendimiento, te exigirá con rigor esas personas que debes tener a tu lado. Tampoco quieras hacerlo todo tú solo, es importante que sepas de todo un poco y gradualmente vayas delegando todas las funciones y tareas que se desarrollan, desde la más básica, para que tú puedas enfocarte en tres elementos primordiales:
  1. Manejo de recursos.
  2. Mejora de las ventas
  3. Mejoras del servicio.

Nunca olvides, la envidia tiene un sueño muy leve.

No creas en historias maravillosas de inversiones mágicas y logros efímeros, ten presente que en el camino debes apoyarte y conseguir un equilibrio entre la desconfianza y la confianza, debes confiar pero piénsalo cada vez que lo hagas.

– Si me equivoco con esta u otra persona ¿Qué costo tendrá para mí, para mi negocio, para los que allí trabajan y el futuro que nos espera? –

No dejes que la avaricia ni los sueños de dinero fácil arruinen lo poco o mucho que has construido, arriésgate, pero con cautela.

Durante sus primero días, meses e incluso años, el que por muchos años fue el hombre más rico del mundo, Bill Gates, junto con su inseparable amigo, su Robín, quien lo acompañara a desarrollar esa importante empresa que todos conocemos como Microsoft, Paul Allen, fueron los supernumerarios, los toreros de su negocio, tenían una ventaja sobre la competencia, no tenían jefe, no tenían distracciones, solo una inmensa pasión en sus latentes corazones y un enfoque inquebrantable:

  1. Programar más rápido que la competencia
  2. Dedicar su vida a ello
  3. Trabajaban hasta caer dormidos encima de sus escritorios
  4. Comían pizza y tomaban Coca Cola para no morir de inanición
  5. No paraban hasta tener el pedido del cliente terminado, un software programado y funcional en quince días, mientras las empresas rivales gastaban tres meses en ejecutar la misma tarea.

No digo que te conviertas en un zombi de tu empresa, o que abandones tu vida por una obsesión, sino que descubras como la dedicación es el motor que te impulsara, que te llevara hasta los límites de tu imaginación, donde el trabajo es amor por lo que haces y tu esfuerzo sembrara los frutos de tu futuro.

Recuerda que del afán no queda sino el cansancio, pero también, el exceso de pasividad te mantendrá en el círculo en el que te encuentras en este momento.

Atrapado en la idea de que los demás merecen más que nosotros el triunfo, los logros y la sabiduría que conlleva el éxito con el que soñamos cada día.

No te ha pasado que ves ideas tan difundidas, de las que no paran de hablar en los periódicos y cortes noticiosos, como Uber, EBay, Instagram, esa peletería de sabores de la esquina y entonces piensas:

 – ¡Con un demonio, me robaron mi idea! ¡Yo sabía! ¡Yo sabía! Tenía todo en mi cabeza, paso a paso, cada detalle, todo calculado, estuve a punto de echarla a andar, ¿Por qué? ¿Por qué demore tanto en decidirme? –.