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¿Has planificado de forma estratégica? Aprende como

“El azar es más peligroso que la mala suerte”

Si estructuras todo de forma correcta, ordenas tus ideas, organizas tus estrategias de publicidad, de venta, de diseño de servicio o de producto, las finanzas, el tiempo, estás quitándole el poderoso significado a la palabra “riesgo”.

Llaman a los emprendimientos erróneamente como riesgos; no porque haya certeza de su éxito o fracaso dejan de ser riesgosos, sino porque es un riesgo entrar a un negocio del cual no tienes idea, al cual ya le estás dedicando tiempo y dinero y no tienes ni el más mínimo pensamiento de ¿Y ahora qué?

Planeación Organizacional

Ya compraste los muebles, contrataste el personal, tiene el producto listo para sacarlo al mercado, ya tienes clientes curiosos e interesados esperando el tan anhelado momento, la inauguración, la apertura de esas hermosas puertas que esconden maravillosos productos con todos los colores del arcoíris, y al momento de abrir no sabes que estás vendiendo realmente, que están comprando los clientes, me van a dar dinero por asesorarlos, pero:

¿Realmente en que los estoy asesorando? ¿Cómo me aseguraré de que vuelvan? ¿Y si no vendo lo suficiente para el próximo mes, como sostendré el pago de la renta? ¿Y ahora qué sigue?

La planeación es el 50% del negocio, y ten presente que no has empezado a trabajar en su ejecución, esta representa un 25% y las medidas de control y retroalimentación significan el último 25% de tu plan maestro.

Por eso antes de construir una casa, un arquitecto hace planos, saca permisos, estudia el suelo de la construcción, diseña los cimientos, estructura las redes de agua, energía, de red y datos, iluminación, altura, inclusive en proyectos de gran albergadura planifican la circulación de aire de la propiedad antes de empezar a construir, de poner el primer ladrillo, determinan errores.

En la construcción de grandes buques de carga calculan la muerte de un trabajador por cada 100.000 horas de trabajo conjunto del equipo, no es lo adecuado que suceda, pero no dejan puntos al azar, el azar es más peligroso que la mala suerte.

Planeación táctica – Planificaras:

  • Tu generación actual de recursos
  • Tu pasión
  • Tus ideas de negocio
  • Quienes serán tus clientes
  • Producto o servicio a vender
  • Estrategias de venta, ¿Cómo venderé u ofreceré mis productos o servicios?
  • Ubicación, física, virtual o domiciliada
  • Inversión inicial
  • Gastos mensuales de ejecución
  • El equipo de trabajo inicial requerido
  • Quien va a ejecutar cada tarea
  • Estrategias de marketing y publicidad, redes sociales
  • Gastos de marketing
  • Relaciones públicas y comerciales necesarias para crecer.
  • Errores predecibles
  • Errores impredecibles
  • Accidentes o posibles riesgos
  • Resolución de conflictos y problemas, internos y externos
  • Ingresos y márgenes de utilidad
  • Retroalimentación del personal y de los clientes.
  • Mejoramiento continuo del producto o servicio.
  • Diversificación de estrategias y productos
  • Modelos de crecimiento comercial, más tiendas, más canales de distribución, nuevos espacios.
  • Programa motivacional para tu personal
  • Estrategias de fidelización de clientes
  • Aplicación de correctivos, momento, lugar y costo.

Debes planificar de forma muy concisa cada detalle de la lista anterior, definir de la forma más práctica y eficiente cada punto.

Estructura correctamente tu plan de negocios

Entre mejor estructurado este tu plan de trabajo, tu plan de emprendimiento, los alcances de este y seas consiente de las limitaciones de tus posibilidad, de tiempo, dinero y habilidades propias, mejoraras tus esperanzas de éxito de forma asombrosa.

Este plan no será estático e inamovible, debes superar tu resistencia al cambio, no te estanques, evoluciona así como evolucionara tu mercado, sino haces un mejoramiento continuo de tu plan de trabajo por lo menos una vez al año, tu éxito será ensombrecido por tu derrota. Recuerda, aprende de tus errores, adquiere experiencia, date el lujo de equivocarte, evoluciona y vuelve a echar a andar tus planes, las veces que sea necesario.