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La disciplina, el gerente indispensable

mejor gerente

“No dejes nada para mañana, ni para después, lo que puedes hacer en este preciso momento”

Todo negocio, todo emprendimiento requiere un gerente general, puedes ser tú o delegar a alguien, en mi caso, la disciplina es mi gerente, un horario estricto, una alimentación balanceada con algún pecadillo de vez en cuando, una suave rutina de estiramientos y ahora si, a enfocarnos.

¿Qué tengo que hacer? ¿Qué depende de mí para ser hecho? ¿Cuál es mi lista de tareas para este día, para esta semana, para este mes? Programa tú tiempo y programarás tu vida.

Créate un horario de trabajo, de familia y de ocio, y cúmplelo a cabalidad.

Una estrategia muy importante de la disciplina es asignar responsabilidades y prioridades.

Todos los días antes de dormir, o justo después de levantarte, toma una hoja de papel, tu celular, una página en tu computador y anota todas las tareas pendientes del día y de la semana.

Asígnale una prioridad a cada tarea y en lo posible un tiempo de ejecución y aún mejor, una probabilidad de cumplirla.

Ármate de una agenda

organizacion empresarial

Así como los grandes ejecutivos lo hacen, lleva un cronograma de actividades, has las que dependan de tu propia mano lo antes posible, no dejes nada para mañana, ni para después, lo que puedes hacer en este momento.

Darle un enfoque a tus responsabilidades, una prioridad, después, después habremos fracasado y tendremos la eterna pregunta en la cabeza ¿Por qué a mí?

Toma un calendario, un recordatorio en tu celular, haz anotaciones inclusive anuales, de:

  • Los pendientes
  • Fecha de pagos de renta
  • Fecha de pagos de servicios públicos
  • Calendario de impuestos
  • Mantenimiento de equipos
  • Fecha de terminación de Campañas Publicitarias
  • Vencimiento de extintores del local
  • Apertura de nuevos canales de Venta
  • Lanzamiento de publicaciones

Organización

organiza el tiempo del negocio

Ten muy presente tu horario de la semana, entre más organizado tengas tu agenda más tiempo libre tendrás para dedicarlo a tu negocio, a su crecimiento, a su expansión, a la captura de nuevos mercados, al lanzamiento de nuevos servicios, a controlar tus finanzas y las de tu negocio.

Es así, que con la misma disciplina con la que afrontas horarios y funciones, debes tener disciplina con las finanzas de tu negocio y las tuya propias, el dinero del negocio no es dinero de bolsillo, no puedes robarte a ti mismo.

Los pequeños gastos no relacionados con tú fuente de ingresos es otro de los principales canceres de todo emprendimiento, inclusive, puedes llevar años en el mercado, que si no controlas este aspecto, no hay capital que aguante un constante azote de desfalcos provenientes del propio jefe.

Con esa disciplina te fijaras un salario acorde a las capacidades de tu negocio, que le dé espacio a tu inversión de renovarse, de reinvertir las utilidades, no te aspires a salarios exorbitantes que no te permitan a futuro cubrir un desperfecto, un daño inesperado, imprevistos, la posibilidad de abrirte a nuevos horizontes, que no te atrapes en un círculo infinito de ganancias y pérdidas.

Este salario debe ser, en tus inicios, el más bajo pagado en el mercado en ese momento, poco a poco y con el arribo de mayores utilidades puedes darte el lujo de aumentarlo gradualmente, sin afanes, no desgastes tu economía sin siquiera tener una, productiva, que te dé la tan anhelada libertad financiera.

organizar el dinero

Prívate de ciertos gustos hoy, consiente tus proyectos, tus estrategias, gasta en ellas, invierte tus excedentes, y verás, que serás gratamente recompensado por los pequeños sacrificios que hagas el día de hoy.