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Un emprendedor pelea contra un inventor

“No necesitas ser un genio, necesitas ser un apasionado”

¿Qué es un emprendedor?

En nuestras cabezas pensantes y consientes seguramente has escuchado cantidad de veces la palabra emprendedor, emprende, emprendimiento. Tal vez tengas la idea que es una persona tipo ejecutivo, con informes, gráficas, datos macroeconómicos, estudios de mercado, diseño de marca, todo sobre su escritorio de emprendedor.

Es decir, un hombre o mujer de gran habilidad, un descubridor de un método mágico que ¿Por qué no se me ocurrió antes a mí si era tan sencillo? Un genio a todas luces de la estadística, las matemáticas, los informes, conocedor de mundo, lector empedernido, académico de mil estudios.

El estudio es muy importante igual que la lectura, pero de nada sirve saber mucho o leer todas las guía de desarrollo comercial escritas por todo hombre que haya existido sin la puesta en marcha, la puesta en práctica de los conceptos aprendidos.

Un bebe de pocos meses de edad no podría aprender a caminar si antes de eso le enseñáramos a leer para que lo aprendiera a través de la lectura, sin darle la posibilidad a esa pequeña criatura que se levante en sus dos pies, caiga al piso estrepitosamente, lo vuelva a intentar con los mismos resultados y que después de repetir aquel difícil ejercicio cincuenta veces más, hasta el cansancio, finalmente llegue a la conclusión inevitable de:

– Esto de caminar como que no es para mí, no tengo las habilidades desarrolladas para esta tarea, solo me queda como opción de vida dejar aquel movimiento de pies a esos seres grandes, erguidos, que dominan tan tortuosa tarea a la perfección, y cada vez que necesite moverme, suplicare, llorare, me estremeceré hasta que me carguen y me lleven en brazos a cada rincón, a cada momento, sin afanes ni gloria –.

El concepto errado de los emprendedores

Durante toma mi infancia siempre tuve la idea en mi cabeza que los hombres de negocios, los pequeños y grandes, eran personas de un gran ingenio, las personas más inteligentes del mundo, que utilizaban esa inteligencia para enriquecerse, seres que nunca se equivocaban, que comían alimentos que solo cabían en mi imaginación, perfectos en su actuar.

Con los años aprendí que son seres vivientes igual que yo, con grandes momentos de alegría y tristeza, se equivocan igual que un niño pequeño, discutían con palabras equivocadas, perdían y eran derrotados, reían y disfrutaban de un buen partido de futbol en una tarde de domingo, con un asado y una cerveza.

Mi vida y mi concepto de ellos finalmente cambio el día que me entere, y si alguno no se ha enterado vaya sabiéndolo, que la reina Isabel segunda, al igual que yo, al igual que todos ustedes, recurrentemente y de vez en cuando, se sienta en un trono de mármol o porcelana, blanco o de colores, a expulsar lo que alguna vez fueron sus alimentos, deja de ser reina de un imperio y vuelve a ser humana.

¿Cómo ser emprendedor?

Primero que todo, emprender no es tomar un bosque entero, denso, lleno de vegetación, donde tú solo, con machete en mano, vas a darte a la implacable tarea de limpiar hectáreas de maleza, recoger desechos, viajar kilómetros tu solito o solita a depositar los desechos, mezclar asfalto y construir el camino al éxito, para que cuando todo eso suceda, tú no lo puedas disfrutar y otros sí.

Es diferente un emprendedor a un inventor, un inventor crea algo de la nada, descubre un artefacto o método no conocido, el caso del desarrollador de una vacuna, el inventor del teléfono, el descubridor de América.

Emprendedores famosos que no inventaron nada

Sabías que Ray Kroc no invento las hamburguesas, ni siquiera invento Mcdonals, le compro la idea a los hermanos Mcdonals y la desarrollo a su gusto hasta llevarla a la gran corporación que es hoy, o Warren Buffet, no solo no invento la negociación en bolsa ni el trading de bonos o acciones, ni siquiera construyo o fundo las múltiples empresas que lo han vuelto millonario a través de sus emisiones de acciones, de su “juego” en el trading.

O el coronel, KFC, Kentucky Fried Chicken, que no invento ninguno de los elementos que utilizo para vender su famoso pollo, ni las salsas, ni la estructura de negocio de comidas rápidas ya tan extendida en territorio Americano.

O Jeff Bezos, que no desarrollo el comercio electrónico, no invento el internet o las computadoras, o ideo la masificación de su uso a nivel mundial, pero son las herramientas que le han permitido en algún momento desbancar a Bill Gates como el hombre más rico del mundo.

Podría seguir con tantos ejemplos como millonarios ha escupido esta hermosa tierra. Todos ellos tenían algo en común y no fueron sus orígenes nobles, edad, origen, pensamiento, raza, religión, estudios, ni creencias, cada uno tuvo una idea de negocio muy diferente de la otra, si todos vendiéramos en línea, ¿quién fabricaría los productos?, si todos fuéramos cantantes, ¿Quién nos escucharía y compraría nuestros discos?

El ser emprendedor

El común denominador de estos millonarios y artífices de fortunas siempre será una cosa y solo una cosa, tenían un propósito muy claro de a donde querían llegar y llegaron desarrollando su pasión, monetizándola, haciendo lo que más les apasionaba y consiguieron que les pagaran por ello. Ten presente esto

¿qué te apasiona y como consigo que me paguen por hacer lo que más me gusta hacer en la vida?